Documento Archivo Historico

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Archivo Historico de Cúllar. Siglo XVIII

sábado, 3 de octubre de 2015

D. Bernardino Fernández de Velasco. Duque de Frías y Presidente del Gobierno. Recuerdos de su romántica noche de bodas en Cúllar. 1811

     Esta es una historia romántica y épica, propia de la literatura española del Siglo XIX, y que tiene como principales protagonistas, por una parte, a un importante político y poeta de la primera mitad de aquel siglo, el Duque de Frías, Don Bernardino Fernández de Velasco,  que con el tiempo llegaría a ser Presidente del Gobierno  y Ministro de Estado,  y por otra a su segunda esposa, Doña María de la Piedad  Roca de Togores, que tuvieron la dicha de pasar su primera noche de bodas en la humilde casa de un vecino de Cúllar, en los convulsos años de la Guerra de la Independencia.
 
Pero antes de empezar con el relato, vamos a observar durante unos momentos  este cuadro de la época.
 
 
Se trata de la conocidísima obra "Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor." de Antonio Mª Esquivel, pieza capital del Romanticismo español. Considerado como el máximo testimonio gráfico del ambiente político e intelectual en tiempos del reinado de Isabel II.
 
El cuadro pintado en 1846,  cuyo original se encuentra en el Museo del Prado, reúne en el propio estudio del artista a conocidos personajes de la vida literaria y también política del momento, la mayoría de clara tendencia liberal, que asisten a la lectura de una obra de poeta José Zorrilla. Entre los retratados encontramos a Martínez de la Rosa,  Quintana, Campoamor, Bretón de los Herreros, Julián Romea, Javier de Burgos, Mesonero Romanos, y otros, que posan ante un óleo recién acabado con la figura de José de Espronceda, fallecido años antes. 
 
Si nos fijamos en la parte derecha del mismo encontraremos a un personaje sentado en medio de otros tres, que nos mira fijamente, es D. Bernardino Fernández de Velasco Enríquez de Guzmán y López Pacheco, uno de nuestros protagonistas.
 
 
 
Nacido en Madrid en 1783, y miembro de una de las más ilustres familias de la nobleza española (seis veces Grande de España), el 14º Duque de Frías, ingresó muy joven como cadete en la Guardia Valona (1796), en la que ascendió a teniente (1802).  Al estallar la Guerra de la Independencia, en 1808 desertó del ejército francés, con el que servía en Portugal, incorporándose al bando español. Luchó en varios frentes hasta 1811, año en que se retiró a la vida privada con el grado de Coronel.
 
Una vez finalizada la Guerra, y tras el regreso de Fernando VII,  participó en las Juntas de Daroca y Segorbe (1814), en las que aconsejó al rey aceptar la Constitución. Su significación liberal le hizo retirarse de la política al restaurarse el absolutismo.
 
En 1820 fue llamado por los liberales para desempeñar la embajada en Londres, desde donde realizó intentos de reconciliación con los revolucionarios rebeldes sudamericanos. Vuelto a España en 1822 pasó a formar parte de la sociedad de los "Anilleros", de talante liberal moderado. Nombrado consejero de Estado, acompañó al Rey y al Gobierno a Cádiz durante la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis. Tras el triunfo absolutista, se exilió con su familia  a la ciudad francesa de  Montpellier, donde permaneció hasta 1828.

Muerto  el Rey Femando VII, volvió a la política, ocupando una plaza en el Estamento de Próceres. Su elección como Senador por León (1838), donde era un importante terrateniente, significó su regreso a la vida pública.
 
 El 6 de septiembre de 1838 fue nombrado Presidente del Gobierno y Ministro de Estado. Su gabinete encontró desde el principio la oposición de las cámaras legislativas, pues ni siquiera los moderados le apoyaban. Todos estos factores le crearon una situación insostenible, y el 9 de diciembre de 1838 dimitió tras consultar con varios ex presidentes y destacados líderes moderados.

Retomó sus actividades privadas, y sólo volvió a la política en 1845, cuando fue designado Senador vitalicio por el nuevo régimen moderado. Cultivó la poesía dentro de una tendencia clasicista, alcanzando gran popularidad. Entró en la Real Academia de la Lengua en 1847. Amigo cercano a otros escritores de la época, llegó a ser padrino de bodas de Mariano José de Larra.
 
Como poeta, el Duque de Frías, nos dejó para la posteridad la que es quizá una de sus obras más populares,  “Llanto Conyugal”.  Precisamente en referencia a ese poema, inspirado por la muerte de la que fue su segunda esposa, Dª María Piedad Roca de Togores,  el autor recrea en sus versos,  los recuerdos de su boda y su primera noche nupcial que tuvo lugar en nuestra localidad.
 
Doña María de la Piedad Roca de Togores y Valcárcel, nacida en 1787 en Benejúzar (Alicante) era la octava hija del Conde de PinoHermoso. Joven, bella y culta, e inspiradora posteriormente del genio poético de su marido y de otros ilustres literatos como Larra, Nicasio Gallego, Ventura de la Vega, y el propio Quintana, este es el maravilloso retrato de su juventud.
 

 
En la primavera de 1811, y en plena Guerra de la Independencia, D. Bernandino se encontraba como Coronel de un Regimiento de Caballería Española en Cúllar, toda vez que la ciudad de Baza, y el resto de la provincia de Granadase encontraba en poder de las Tropas Napoleónicas.

 Ante la imposibilidad de trasladarse hasta Alicante donde residía su prometida, se vio obligado a casarse por poderes el 2 de junio, siendo representado en este acto por su propio cuñado. Cinco días después, conoce la grata noticia de que su  reciente esposa  había viajado hasta Cúllar para encontrase con él. El esposo, después de haber comandado la guardia aquella noche, acude a la villa cullarense a todo galope para reunirse con su amada y consumar de esta manera su matrimonio. 
 
Esta es la bella historia, que aparece en el libro Apuntes para una Biblioteca de escritores españoles contemporáneos en prosa y en verso”, Tomo I, por D. Eugenio de Ochoa. Impreso en París en 1840 en la Librería Europea de Baudry.
 
Hallándose el autor en las inmediaciones de Baza, durante la Guerra de la independencia, mandando el Regimiento de Dragones de Pavía, recibió en la tarde del tarde  del 7 de junio de 1811 la noticia de haber llegado á Cúllar  doña María de la Piedad  Roca de Togores (hija de los Condes de PinoHermoso), con quien había contraído matrimonio por poderes en la ciudad de Alicante el día 2 del mismo mes. Aquella noche le tocaba cubrir con su Regimiento la guardia de  toda la línea del ejército y hacer la descubierta á la mañana siguiente. Así se verifico, y después de reconocer el campo enemigo, y de ser relevado por tropas de refresco, marcho á reunirse con su mujer en Cúllar, donde ratificaron el matrimonio alojados en casa de un honrado labrador. Por consiguiente toda la siguiente estrofa es de rigurosa verdad histórica.”
 
Y este es el fragmento de su famoso poema "Llanto Conyugal", escrito años después, en 1830, tras la prematura muerte de su joven mujer, en el que el Duque de Frías recuerda aquel día en que se encontró por primera vez a solas con su llorada esposa.
 

Cuánto recuerda mi angustiada mente
El venturoso día, que la juré mi amor, juró ser mía 
Solo amor la ofrecí, que del paterno
Estado, presa de ambición extraña,
Solo pude salvar un noble acero
Para hacer frente al invasor de España,

Y un lozano bridón, fiel compañero
De mis duras fatigas,
En que á los ecos del clarín guerrero,
Cansado y polvoroso
De combatir las huestes enemigas,
Al ara conyugal corrí gozoso

No las sacras antorchas reflejaron
Mármol bruñido y regios artesones,
Sino el hierro marcial de los pendones
Que en la patria defensa tremolaron.
De un bondadoso agricultor el lecho
Fue el tálamo nupcial; sirvió mi espada

De espejo á la beldad que el alma llora,
Y en amor y valor mi pecho ardía....
Campos famosos de la antigua Baza,
Eternos sois en la memoria mía.

martes, 11 de agosto de 2015

Expedición militar Conde de Argelejo de 1778. Un cullarense en la Isla de Fernando Póo.

   En esta nueva entrada vamos a conocer la auténtica epopeya de una expedición naval y militar que tuvo lugar  en tiempos del Rey Carlos III, y que podría, sin lugar a dudas,  servir de guión para una de esas clásicas películas de aventuras por los Mares del Sur, con rebelión a bordo incluida.

   En la misma encontramos la figura de un cullarense, Bartolomé Millán, cabo de Infantería de Marina nacido en Cúllar hacia 1750, y que fue importante protagonista en la parte final de esta historia, la historia de la primera vez que el Reino de España tomaba posesión de la Isla de Fernando Póo, actual Guinea Ecuatorial. 



     Tras el tratado hispano portugués de San Ildefonso (1777) y de El Pardo (1778), por los que Portugal cedía a España las islas guineanas de Fernando Poo y Annobón, junto con derechos de trata esclavista y libre comercio en un sector de la costa del golfo de Guinea, era necesario para la corona española tomar posesión física  de estas islas, para lo cual se constituyó una expedición militar para recibir de manos portuguesas estos nuevos enclaves africanos.

 El 17 de abril de 1778 partió desde Montevideo una expedición formada por los buques "Santa Catalina" y "Soledad" y el bergantín "Santiago" para tomar posesión de Fernando Poo y el resto de los territorios, dirigida por el Brigadier de los Reales Ejércitos Don Felipe de Santos Toro, Conde de Argelejo. La expedición la componían 2 capitanes, 2 tenientes, 3 subtenientes, 5 sargentos, 2 tambores y 120 soldados. Además de 2 capellanes, 2 cirujanos, 2 carpinteros, 2 herreros, 2 albañiles, 1 maestro armero y 2 panaderos.

 El 29 de junio la flotilla española arribó a tierras africanas desembarcando en la las isla del Príncipe, cercana a Fernando Poo, pero no fue hasta el 24 de octubre  cuando tuvo lugar la entrega oficial por parte de las autoridades portuguesas.

En la bahía de Boloko, el Conde de Argelejo desembarcó tomando posesión del lugar en nombre de Carlos III, construyéndose así la pequeña población de San Carlos (actual San Carlos de Luba).

 

 Este es el Acta oficial de la toma de posesión de la Isla de Fernando Poo:
 
   “Año del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil setecientos setenta y ocho, a los veinticuatro días del mes de octubre, en esta isla de Fernando Póo, estando presente como comisario de la Reina Fidelísima Nuestra Señora el ilustrísimo fray don Luis Cayetano de Castro, fidalgo de casa de la misma Señora, caballero de la Religión de Malta y capitán de Mar y Guerra, comandante de la fragata "Nuestra Señora de Gracia", y por parte del Rey Católico el ilustrísimo conde de Argelejos, también con comisión de su Soberano, hallándose ambos presente con las demás personas que los acompañaban, fue dicho en presencia del escribano de dicha fragata que el referido fray don Luis Caetano de Castro, en virtud de las órdenes y comisión que recibió de la Reina Fidelísima Nuestra Señora, y en la mejor forma habida en derecho, cedía y dimitía toda la jurisdicción, regalías, dominio, acciones y derechos que su Soberano tenía en esta isla de Fernando Póo a S. M. el Rey Católico de España, para que el mismo Señor y sus sucesores la gocen y posean como suya propia y pertenezca al Reino de España, para lo cual, y en virtud de los poderes suficientes de que está revestido dicho señor Cayetano de Castro, la da por desmembrada del Reino de Portugal, y el citado comisario español, señor conde de Argelejos, dijo que aceptaba la referida cesión y dimisión por parte y en nombre de sus soberanos, y en virtud de aquélla y de los poderes de que se halla investido lanzó tierra al aire y quebró ramas de los que hizo los demás actos posesorios, diciendo en altas voces, de modo que todos los presentes lo entendieron, que en virtud de la comisión que tenía del Rey Católico, su soberano, tomaba posesión de esta isla de Fernando Poo como perteneciente al Reino de España, para que de hoy en adelante reconocieran sus habitantes a dicho Soberano como su Rey, con pleno y supremo poder.
Y yo, Juan Thomas de Silva Mattos, escribano de la fragata "Nuestra Señora de Gracia", escribo esta acta por mandato del ilustrísimo fray don Luis Cayetano de Castro, siendo de todo ello testigos que consigo firmarán abajo, así como los dos comisarios citados en esta bahía de Fernando Poo, a los veinte y cuatro días del mes de octubre de mil setecientos setenta y ocho.”

 A partir de ese momento, la isla formó parte administrativamente de la Gobernación de Fernando Poo y Annobón, integrándose, junto a resto de territorios españoles de la Guinea, en el Virreinato del Río de la Plata, pero las desventuras del viaje no había hecho nada más que empezar.

 El propio Jefe de la Expedición, Conde de Argelejo, murió de fuertes calenturas sin duda ocasionadas por la malaria u otra enfermedad tropical el 14 de noviembre de 1778, quedando al mando del Teniente Coronel D. Joaquín Primo de Rivera hasta que una rebelión de sus propias tropas lo puso prisionero.

 Y es que después de meses de calamidades, falta de suministros y sobre todo diversas enfermedades como la malaria y otros padecimientos, la situación de los expedicionarios empeoró de manera alarmante, falleciendo cada semana  varios soldados, a lo que se sumó, que  casi la mitad  de los ellos se encontraban a diario dados de baja por enfermedad.
 
 

 La sublevación estuvo encabezada por el Sargento Jerónimo Martín, que convenció algunos cabos, entre ellos el cullarense Bartolomé Millán, para deponer a Primo de Rivera, y abandonar la isla, alegando que el Teniente Coronel no atendía adecuadamente a los enfermos y que además infligía malos tratos a sus subordinados.

 En la noche del 24 de septiembre de 1780, tras más de dos años de estancia en la isla, el Sargento Martín, acompañado de los Cabos Borrego, Millán y Cañadas visitaron al Comandante en Jefe Primo de Rivera, y le entregaron una carta donde relataban minuciosamente el estado lamentable en que se encontraba la tropa y el decaído ánimo general de la expedición, agravado por la falta de socorros que, desde España, nunca llegaban.

Al parecer el Oficial no hizo mucho caso a lo expuesto por sus subordinados, incluso se burló de ellos, por lo que momentos después fue detenido y hecho preso. Consumado el hecho, el Sargento mando cargar en los navíos todos los efectos y pertrechos con el objetivo de abandonar la isla, temiendo también que los nativos pudiesen irrumpir en la guarnición y hacerse con algunos enseres indispensables para su propia supervivencia.

Así las cosas el 31 de octubre se hicieron a la mar, junto con Primo de Rivera esposado, llegando a la isla portuguesa de Santo Tomé el 16 de noviembre, donde las autoridades lusas reconocieron como único Jefe Militar a Primo de Rivera, liberándolo, dando así comienzo al sumario por rebelión contra los soldados españoles que se habían amotinado.  

 

Los reos, que de inmediato pasaron a disposición judicial, eran los siguientes (la mayoría andaluces): Sargento Jerónimo Martín, natural de Cañete la Real, Reino de Sevilla, Cabo 1º Bartolomé Millán, natural de Cúllar Baza, de 30 años de edad, Cabo Juan del Águila, natural de Zurgena, Cabo Joaquín León, natural de Priego, Cabo Antonio Borrego, natural de Lucena, , soldado Antonio Prados, natural de Granada, artillero Cristóbal Medina, natural de Baza, soldado Fernando Manteyga, natural de San Martín de Visantoña, Galicia, y el ranchero, Pedro Giménez, natural de Jimena, reino de Jaén.

El juicio no se celebró en tierras africanas toda vez que no se disponía de Oficiales competentes para iniciar el Consejo de Guerra, por lo que hubo que esperar hasta que lo que quedaba de la expedición, pudiese poner rumbo a Montevideo, el 30 de diciembre de 1781, tras 24 jornadas de dura singladura fondearon por fin en tierra americana, el 23 de enero de 1782, día en que llegaron a Bahía de Todos los Santos, costa de Brasil.
 


Allí permanecieron por espacio de un año dado que los barcos se encontraban en pésimo estado, y además no tenían dinero para repararlos, hasta que finalmente arribaron a la hermosa bahía de Montevideo, el 12 de febrero de 1783.

De los casi 150 hombres que partieron hacia el Golfo de Guinea en abril de 1778, tan solo regresaron 26, entre ellos el cullarense Bartolomé Millán, cuatro años y diez meses después de su partida.

Los procesados fueron enviados a prisiones militares mientras comenzaba el juicio, pero afortunadamente el Teniente Coronel D. Joaquín Primo de Rivera quiso perdonarlos a todos de la segura muerte por rebelión a bordo de un navío del Rey, por lo que redacto un memorial en el que solicitaba el indulto de todos ellos “en consideración a los fuertes motivos que conoce llegaron a afligir el espíritu de estos reos para cometer el delito con el deseo de salir de aquella isla por los infinitos trabajos y miserias que experimentaban, y en el ejemplo de las repetidas muertas y enfermedades que padecían, les perdona el agravio que en ello recibió, pidiendo a S. M. que por lo menos se dignase a indultarles de la pena de muerte a la que tal vez pueda juzgársele acreedores.”

 Finalmente todos los acusados fueron indultados por Real Orden del 25 de mayo de 1785.
Sin ninguna presencia española, la abandonada Isla de Fernando Poo continuó formando parte de las posesiones de nuestro país en el Golfo de Guinea, habría que esperar más de 65 años para que de nuevo otra expedición militar española volviese a pisar aquellas tierras africanas y ejercer la jurisdicción real, ya en tiempos de Isabel II.
 
 
Epílogo

De nuestro heroico paisano nada más sabemos, quizás decidiera dejar la Real Armada y regresar a España, al pueblo que le vio nacer, o quizás se embarcara de nuevo en otra de aquellas épicas expediciones navales, militares y científicas, que tan importantes fueron durante todo el Siglo XVIII.
 
Quede para la historia nuestro emotivo recuerdo para aquellos hombres que surcaron los mares en tiempos difíciles y llenos de descubrimientos , entre ellos Bartolomé Millán, el primer cullarense en la historia de Guinea Ecuatorial.
 

Nota: Datos obtenidos del libro “El Brigadier Conde de Argelejo y su expedición militar a Fernando Poo en 1778” escrito por Manuel Cencillo de Pineda. Instituto de Estudios Africanos. Madrid 1948.

viernes, 18 de octubre de 2013

40 Aniversario de la Riada de 1973

Se cumplen ahora 40 años de las terribles inundaciones que asolaron todo el Sudeste Español, y que dejaron una ola de desolación en las provincias de Murcia, Almería y Granada.

Una borrasca formada en las aguas del Mediterráneo oriental descargó en menos de 30 horas una cantidad tal de agua, que se tradujo en las peores inundaciones del Siglo XX. Los daños materiales fueron enormes, pero sobre todo cabe destacar las pérdidas humanas, un centenar y medio de fallecidos por la riada en localidades como Puerto Lumbreras, en la cercana provincia murciana, y la Rábita, en plena Costa tropical granadina.
En el caso de Cúllar, desde el mediodía del jueves 18 de octubre hasta la tarde del viernes 19 de octubre de 1973, se recogieron mas de 155 litros/m2, lo que provocó el desbordamiento del Río Cúllar y de todos sus barrancos, y una posterior ola de agua, barro y todo tipo de materiales arrastrados por una espectacular riada.
Visita del Gobernador Civil de Granada a Cúllar.
(Portada Diario IDEAL 24 Octubre- 1973)

 Con motivo de esta triste efeméride, los Servicios Informativos de Radio Cúllar han elaborado el siguiente reportaje aportando nuevos datos sobre aquella tragedia, a la vez que se ha contado con los testimonios orales de muchos vecinos cullarenses, que han rememorado para los micrófonos de la emisora municipal, los recuerdos que de aquellos días de octubre guardan aún en su memoria.
El resultado es este documento radiofónico que quiere rendir un pequeño homenaje a toda una generación que sufrió en primera persona aquellos momentos históricos, y que a pesar de la desolación y ruina que dejó aquella riada, consiguieron salir adelante, y trabajaron para que la Vega de Cúllar y sus alamedas  volvieran a ser lo que fueron.


     Programa Especial "40 Aniversario de la Riada de 1973"
  Radio Cúllar FM- Emisora Municipal

     

PD: Nuestro agradecimiento a todas las personas que han colaborado en este documental.

sábado, 28 de septiembre de 2013

"D. José de Burgos y Tello". El Documental. Cúllar 1812

Este es el documental realizado por los Servicios Informativos de Radio Cúllar con motivo de las II Jornadas de Historia Local que tuvieron lugar en nuestra localidad en agosto de 2012. Se trata de un extenso trabajo de investigación y documentación sobre la vida y obra del político cullarense
                                                        El Licenciado
                                                 D. José de Burgos y Tello.


El primer abogado en la historia de nuestro municipio, y Alcalde Constitucional de la Villa de Cúllar en 1812, llegó a desempeñar importantes cargos políticos en la provincia de Granada durante el Trienio Liberal. Al final de su vida fue elegido Diputado a Cortes en los primeros años del reinado de Isabel II.
 
Este divulgativo reportaje biográfico pretende rendir un emotivo homenaje a este personaje histórico, clave en la historia de Cúllar, pero  prácticamente olvidado  durante dos siglos, y que ahora vuelve desde el pasado para darnos a conocer su legado.

Nota: La calidad del video de esta copia se ha visto reducida para su visionado en Internet. 
Si alguna persona o entidad está interesada en su versión original  se puede poner en contacto con el administrador  de este blog.
 
 

martes, 20 de marzo de 2012

Año 1812. El primer Ayuntamiento Constitucional de Cúllar.

Coincidiendo con la reciente  conmemoración del bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812, he creido conveniente recordar como se tradujeron todos aquellos avances democráticos en nuestro pueblo, a raiz de la aprobación de aquella primera Constitución que rigió la vida de  los españoles durante tan sólo un par de años.

La Villa de Cúllar, como las del resto de la Comarca de Baza y Huéscar, no pudieron disfrutar de aquella Carta Magna hasta el mes de diciembre de 1812, cuando por primera vez en la historia los ciudadanos pudieron elegir a sus representantes municipales.

Y es que sólo dos meses antes, el viejo Reino de Granada continuaba bajo la dominación francesa, hasta que a mediados de septiembre de aquel año, el Mariscal Soult, General en Jefe de las Tropas Imperiales en Andalucía, junto con mas de 34.000 soldados y demás armas, evacuaron definitivamente estas tierras después de casi dos años de invasión napoleónica de estas comarcas.

Los cullarenses deseosos de disfrutar de su recién adquirida libertad y de las reformas políticas que las Cortes de Cádiz habían aprobado, procedieron a elegir por primera vez en su historia a sus representantes en el Ayuntamiento. Para ello se convocaron elecciones para el Domingo 29 de noviembre, siendo elegidos los nueve vecinos que arriba aparecen, y que desde entonces forman parte de la historia  de  nuestra localidad.

El primer Ayuntamiento Constitucional de Cúllar se constituyó tan solo  varios dias después, el  4 de diciembre de 1812, presidido por el reciente elegido Alcalde D. José de Burgos y Tello, y por el resto de Regidores, sin duda embargados por la emoción que suponía vivir aquel momento político, pero también conscientes del enorme esfuerzo que era necesario hacer para recuperar a Cúllar, y a todo  el país, de los enormes daños que la Guerra de Independencia había causado en la vida diaria de los  españoles. 



Aquí mostramos un fragmento del  documento correspondiente al primer Cabildo, o Pleno Constituyente, de aquel legendario día. Entre otros asuntos se aprobó el nombramiento del nuevo Secretario, la composición de la Junta de Propios para la administración económica del consistorio, los responsables del Pósito de la Villa, el Alcalde de  Aguas de riego de la Vega,  la designación de los Diputados de las distintas Pedanías, así como el nombramiento del Alguacil Mayor y Alcaide de la Cárcel, puestos y empleos municipales que desde siempre había sido potestad del Señor de Cúllar, pero que una vez abolidos los Señoríos por las Cortes Constitucionales, correspondía al Cabildo cullarense su nombramiento y designación.

Finalmente, y a modo de anécdota, los señores regidores decidieron que las Juntas del Ayuntamiento "se celebren todas las semanas y día del sábado a las diez de sus mañanas, a las que deberan concurrir todos los regidores, porque la época actual no dispensa el mayor  disimulo, y mucho menos en aquellas personas que el Pueblo a confiado su administración."

Por último, y para mantener siempre viva en la memoria de nuestro pueblo, el recuerdo a  aquellos "nuevos ciudadanos" que hicieron posible aquel  cambio histórico en la lucha por la libertad y los derechos políticos de todos los cullarenses,  en momentos realmente complejos para la Nación Española y para Cúllar, queremos finalizar reseñando aqui las firmas y los nombres, del Primer Ayuntamiento Constitucional de nuestra historia, elegido por sus convecinos.

Alcalde Presidente Lzdo.(licenciadoD. José de Burgos y Tello
1º Regidor D. Agustín Martínez Salvador
 Regidor D. Benito Clárez Vilar
3º Regidor D. Isidro Sánchez Aznar
4ºRegidor D. Manuel Ramón Izquierdo
6º Regidor D. José Martínez Pozo
7º Regidor D. Pedro Burgos Ramón
Procurador Síndico D. Antonio Espinosa de los Monteros y Rebolledo.

                    Valga este pequeño homenaje en agradecimiento a su labor y a su recuerdo.



Nota: Todos estos documentos pertenecen al Libro Capitular de 1812 y 1813, que se encuentra en el Archivo Histórico Municipal de Cúllar.

Para una mejor visión, se pueden ampliar las imagenes haciendo clik en las mismas.









domingo, 15 de enero de 2012

Tiempos de Lobos: Lobos y Loberos del Altiplano.


     Aunque hace ya mucho tiempo que se ha borrado de la memoria colectiva de nuestros mayores, la existencia de lobos en los sierras de las Comarca de Baza, no debemos olvidar lo que durante siglos significó la presencia de este temido y a la vez fascinante carnívoro en los montes y bosques del Altiplano Granadino.

En el caso de Cúllar y su jurisdicción encontramos datos y documentos que avalan la presencia de este ancestral mamífero através de las personas que se dedicaban a su caza, los loberos, cuyas referencias documentales al menos se remontan a los Siglos XVII y XVIII.

El oficio de lobero fué deste tiempo inmemorial un empleo muy bien remunerado por los Cabildos y Ayuntamientos deseosos de despejar de "alimañas" los campos y montes comunales, para ello solicitaban año tras año  los servicios de estos conocedores del mundo rural y serrano. Eran los mismos Alcaldes y Regidores los que autorizaban y pagaban, mediante auténticas recompensas, la caza de estos legendarios animales, para lo cual se utilizaban los terribles cepos loberos.

Este es un curioso recibo fechado en 1799 donde queda constancia de la entrega por parte del Ayuntamiento cullarense al vecino Francisco López Cáceres de "zinco zepos de cazar lovos que por la referida Villa  me han entregado para la caza de los mencionados lovos". Al final aparece la firma del lobero, y la anotación, "Son # 5 zepos".





En Cúllar la tradición lobera la representaron sobre todo durante casi un siglo la familia Cabezas, profesión que se trasmitía, como tantas, de padres a hijos, generación tras generación La primera referencia data de 1776, donde en un listado vecinal para la recaudación de los  Rentas Reales,  aparece Diego Cabezas, "lobero". Esta familia cullarense al parecer ejerció este peculiar oficio hasta bien mediado el Siglo XIX.
 
En Abril de 1808 el Ayuntamiento de nuestra localidad recibe las quejas de varios dueños de ganados contra "Ramón Cabezas, encargado en la caza de lobos y sus cepos, que está omiso, con descuido y mala versación; poniendo 8 cepos sin noticia de nadie en algunos sitios de estos montes, que han causado daño a algunas caballerías y ganados". La última referencia de esta saga familiar, es de diciembre de 1836, cuando se inscribe el nacimiento de un niño, "hijo de Juan García Cabezas, vecino de la Calle de San José, de profesión lobero".  

    A finales del aquel siglo XIX y principios del XX dejó  de oirse para siempre en las  Sierras del Periate, Orce y  Orgallla el aullido del lobo, en las claras  y frías noches de invierno. Fué el final de los "Tiempos de Lobos". 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La Batalla de las Lomas de Mazarra en 1810 . Más de 200 años de olvido.

General Joaquín Blake
   El pasado 3 de noviembre de 2011 se cumplieron 201 años de una de las páginas mas tristes de la Guerra de la Independencia en las Comarcas de Baza y Huéscar, la derrota de las tropas españolas en la llamada Acción de Baza o Batalla de las Lomas de Mazarra. Han pasado mas de dos siglos de estos hechos, y sobre este desafortunado enfrentamiento contra el Ejército Napoléónico, el olvido ha corrido un tupido velo, tal como ocurriera en los meses posteriores a aquella acción.
  
   
 Los 800 prisioneros y los más de 200 españoles muertos  que dejaron sus vidas  en estos campos que unen Cúllar con Baza, han permanecido callados en los libros de historia y en las épicas novelas  que con motivo del Bicentenario de  nuestra Guerra de Independencia  se han editado en todo nuestro país, y es junto con la Batalla de Zújar, uno de los principales actos bélicos que tuvieron lugar en el Altiplano Granadino durante los años de dominación francesa en estas tierras.

General Milhaud
                                                                       
   En aquella fría mañana del 3 de noviembre de 1810 las tropas españolas, comandadas por el General Joaquín Blake, se enfrentaron a la caballería del General francés Jean Baptiste Milhaud, justo a la altura del Río de Baza (Barrio de Salazar), lo ocurrido durante aquella larga jornada, lo narra perfectamente el ilustre historiador Luis Magaña  en su libro "Baza Histórica":


"El General español, D. Joaquín Blake y Joyes junto con un ejército de 9.000 hombres y 1.000 más a caballo del General Freyre, habían llegado sigilosamente el día anterior a la Villa de Cúllar con la intención de desalojar a las fuerzas francesas de la comarca y en especial de Baza.
Al amanecer de aquel frío día, el general D. Ambrosio de la Cuadra (Brigadier y Segundo Jefe de Estado Mayor del Ejercito del Este) dispuso que el Regimiento de Cádiz se desplegase en cinco compañías de guerrillas, las cuales encontrando fuerza enemiga como a una legua de Cúllar, la hicieron retroceder por medio de un intenso fuego hasta obligarla a pasar al otro lado del Río de Baza.
Esta escaramuza duró alrededor de tres horas, tiempo que necesito el grueso del Ejercito español para llegara hasta las lomas de Mazarra desde las que se divisa la Ciudad de Baza.
Mientras tanto los franceses al mando del General Sebastiani, habían dado la voz de alarma en la ciudad bastetana, reuniendo apresuradamente tres Batallones de Línea de los Regimientos 32º y 58º, una División de Caballería mandada por el General Milhaud, de la que formaba parte el 1º Regimiento de Lanceros Polacos mandados por el Coronel Konopki, y por último una batería de Artillería a Caballo.
Los españoles eran inferiores en número, pues el General Joaquín Blake había dejado 2.000 hombres en Cúllar, y después dejó la mitad, unos 3.000, en las lomas como reserva.
La batalla comenzó a las dos de la tarde, los españoles impacientes por entrar en combate iniciaron sus movimientos, la Caballería avanzaba en línea por el Camino Real de Cúllar a Baza, mientras que la Infantería se dirigió  hacia la derecha hasta formar en el llano en orden de batalla en dos líneas, defendidos sus flancos por artillería y partidas de guerrilleros dirigidas por D. José Villalobos.
La llegada de los Españoles y su presentación en el campo de Batalla, hicieron retroceder del llano a los Franceses, los cuales se situaron en otra zona de lomas enfrente del grueso del Ejército Español.
Animados los españoles por el miedo de los franceses, el General Blake dio orden de realizar una rápida maniobra a la Infantería, pero la Caballería que discurría por el Camino Real, en especial los Regimientos de Montesa y del Rey, tuvieron un mal entendido movimiento y se enredaron entre sí, momento que aprovechó la Caballería Francesa para embestir contra ella con fuerte ímpetu. Al desbandarse la Caballería, esta atropelló a algunas columnas de infantes, las cuales llenas de pánico buscaron refugio en las lomas donde estaba situado el grueso del Ejército Español.
El resultado de todo aquello fueron 800 prisioneros y más de 200 muertos en el campo, quedando en poder de los franceses cinco piezas de Artillería.
Las Tropas Españolas iniciaron un rápido repliegue huyendo hacía Cúllar y buscando el Reino de Murcia; se destacaron en la retirada los Regimientos de Cádiz y de Badajoz, que estuvieron batiéndose hasta bien entrada la noche en defensa de  la cola del Ejercito Español, evitando así un mayor desastre.
Los franceses, cuyas pérdidas fueron bien escasas, persiguieron a los españoles hasta la ciudad de Lorca, allí capturaron gran cantidad de  contribución y víveres, y volvieron a la Comarca el día 12 de noviembre.
La derrota de las Tropas Españolas produjo una inmensa desolación en los moradores de la Villa y en general en toda la Comarca, pues se perdía la esperanza de verse libres de la dominación napoleónica, que entre otras cosas les estaba reduciendo a la miseria económica."









sábado, 15 de octubre de 2011

Política, Honor y Cuernos en el Cúllar de 1881.



El siguiente suceso apenas requiere comentario alguno, o al contrario, se pueden hacer multitud de lecturas del mismo. Ocurrió en el mes de noviembre de 1881, y sin duda fue durante mucho tiempo el mayor escándalo político y "del corazón" que vivieron los cullarenses de entonces, y por ende los ciudadanos de toda la provincia.
Publicado por el diario "El Defensor de Granada" el martes 29 de noviembre de 1881, cabe destacar la hábil pluma del periodista que redacta la noticia, y la manera  sutil y a la vez tan directa, con que narra los graves sucesos de aquella noche de otoño de hace 130 años.



Se aceptan comentarios.

viernes, 20 de mayo de 2011

Ibn Al Yasa, un Cullarí del Siglo XI.

Con este artículo comenzamos una serie de semblanzas sobre personajes de nuestra historia local. El primero es el cullarense mas antiguo hasta ahora conocido y que fué contemporáneo de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.                                            

                                   Abu Hasan IBN AL YASA, literato, poeta y Jefe militar.


ABU HASAN IBN AL-YASA

Nacido en Cúllar (Quliya min a mal Basta) a principios del Siglo XI y fallecido después del año 1091. Jefe Militar (caid) y Civil en el reinado de Al Mutamid, llegando a ser nombrado Visir de Lorca por el rey sevillano.

Los principales datos sobre su vida y obra, fueron recopilados por el escritor persa Abul Farat Al- Isfahani y el literato hispanoárabe Ibn Jaqan .

Los miembros de su familia, oriundos de Jaén (entonces el distrito musulmán de Baza dependía del reino Jienense) eran personas muy importantes en el  Cúllar de principios de aquel siglo. De su padre solo conocemos su nombre de pila, Umar Ibn Al Yasa.
En 1042 se crea la Taifa de Lorca, tras su independencia del emirato de Valencia, pasando a depender de esta nueva ciudad estado, gran parte de Reino de Jaén y la Comarca de Baza. Nuestro paisano fue nombrado secretario o canciller del Señor de Lorca, Abu Isa Lubbun, a cuya muerte (año 1086) le sucedió en el gobierno de la ciudad “acaparando todo el poder del que privo a los hijos del finado” según el autor Ibn Jaqan.
Pronto descubrió Al Yasa que el gobierno de Lorca era harto complicado por el constante ataque que mantenían dese la fortaleza de Aledo las tropas cristianas de Alfonso VI. Este pudo ser el motivo por el cual el cullarí decidió entregarle la soberanía lorquina al Rey Al Mutamid de Sevilla. El monarca abadí accedió gustosamente a tal ofrecimiento que en compensación  le nombró Visir suyo convirtiéndole en un personaje de alto rango dentro de su corte.
Otros autores de la época opinan lo contrario, que fue el propio Al Mutamid el que le ofreció el gobierno de Lorca después de la famosa batalla de Zalaca o Sagrajas, que tuvo lugar el 23 de octubre de 1086 en las proximidades de Badajoz, donde Abu Hasan Ibn Al Yasa combatió como Oficial del Ejército al lado de Al Mutamid. En este histórico enfrentamiento los almorávides vencieron a las tropas leonesas y castellanas comandadas  por  Alfonso VI, que resultó herido en una pierna, y donde dejaron su vida más de 50.000 soldados cristianos.
Al Mutamid tuvo por el cullarense una estima grandísima, y después de concederle el Señorío de Lorca y toda su tierra, le nombró Gobernador de Murcia, pero sus habitantes se rebelaron contra el por su falta de dedicación a los asuntos de Estado, sus confiscaciones y su depravación moral. Al parecer los vecinos de Murcia conspiraron contra él  y decidieron levantarse en armas y matarlo. Finalmente Ibn Al Yasa decidió dejar al poder y los murcianos se conformaron con expulsarle de aquellas tierras.
Según los escritos de la época, Abu Hasan Ibn Al Yasa, destacó “por su bravura y valentía, y al mismo tiempo su tranquilidad y carácter sosegado. Fue un hombre de grandes hechos, pero llevó una vida depravada y que terminó abandonando toda vergüenza y no ocultando su pasión por lo obsceno ni su afición a consumir bebidas embriagantes, tuvo por el vino el mismo amor que el poeta Harita,” en palabras de  Ibn Jaqan. Sirva como muestra esta anécdota protagonizada por el cullarense que, antes de la batalla de Zalaca, envió al visir de Badajoz, el también poeta Al Qabturnuh, una nota con tres versos en la que le pedía que le enviara una vasija de vino, que “ya se arrepentiría después del combate”.
Otra de sus facetas ocultas fue su inclinación a las relaciones homoeróticas, cuentan que durante una estancia en Córdoba, un grupo de aristócratas de la ciudad salió a las afueras a ver la Luna del Ramadán, Ibn Al Yasa se unió al grupo con retraso y a disgusto, pues aquella comitiva interrumpía algo que estaba haciendo en su casa. Cuando llegaron a su residencia, se lo encontraron sin servidumbre, con la sola compañía de una persona (“un cervatillo, o cría de gacela”) que se ocultaba detrás de una cortina, y que Ibn Al Yasa no quiso mostrar a los visitantes.
Como poeta, su obra es bastante corta y  ocasional, según Ibn Jaqan, que la calificada de sutil y elegante, afirmando que su autor daba muestras de una gran destreza literaria. Comprende:
-       Cinco versos dedicados a Ibn al-Labbana, poeta de la corte de Al Mutamid,     lamentando que sus caminos nunca coincidiesen.
-       Dos versos que compuso en respuesta al suceso de la persona que se encontraba detrás de la cortina.
-       Tres versos que dirigió al visir de Badajoz pidiéndole vino.
-       Cuatro versos dedicados a Ibn Ammar (el Abenamar de los cristianos) y otros tantos dirigidos a Al Mutamid cuando este se acercaba a Lorca.

La familia andalusí de los Al Yasa, continuó durante alguna tiempo residiendo en Cúllar, un descendiente de esta, fue el famoso historiador de época almohade, emigrado a Egipto, Abu Yahyá Ibn Al Yasa, conocido como Al-Yasa Ibn Hazam,  que formó parte de la corte de legendario Sultán Saladino, y del que hablaremos en otra ocasión.

Nota: Datos obtenidos del tomo 5 y 6 de la Biblioteca de Al Ándalus, publicado por Fundación Ibn Tufayl de Estudios Arabes,


martes, 10 de mayo de 2011

Carta Nombramiento de Alcaldes. Cúllar 1773

     Durante todo el tiempo que Cúllar fué "Villa de Señorío", una de los privilegios que correspondían al Señor de Cúllar era la potestad de nombrar alcaldes y regidores para el año entrante. En este documento fechado en Granada a finales del año 1773, D. Luis de Montenegro hace uso de ese privilegio remitiendo al Cabildo cullarense los nombres de los vecinos que habían de ocupar esos y otros empleos.

     A parte de los puestos mas importantes, también son nombrados los cargos de Ministro del Concejo, Alcaldes de la Santa Hermandad (cuya misión era perseguir los delitos fuera del casco urbano) y Diputados para las pedanías de Vertientes y Matián.


                  Para ver mejor haz clic en la imagen. (Se puede ampliar dos veces)

Transcripción

“Luis María de Montenegro, Preve, Peleran, Saavedra, Fajardo y Moreda; Caballero Maestrante del Real Cuerpo de Maestranza; Alguacil Mayor de la Real Chancillería de esta ciudad, Alférez Mayor y Regidor Perpetuo de preeminencia de la de Cartagena, Señor de la Villa de Cúllar de Baza y su término por Su Majestad.
                   Habiendo viso y reconocido el Cabildo de Elecciones y propuesta celebrada por el Concejo, Justicia y Regimiento de dicha mi Villa, en el día quince del corriente mes que consta del testimonio signado de Nicolás Gómez, escribano de número y Ayuntamiento de ella: Usando de las facultades que por Reales privilegios me son concedidos, y  como Señor de dicha Villa; y para que haya personas correspondientes que el año próximo de mil setecientos y setenta y cuatro puedan componer dicho Concejo, ejerciendo los empleos que deben gobernarles, elijo en primer lugar por Alcalde a Francisco de Burgos, y en segundo para el citado empleo a Vicente Tello, y para Regidores, en primer lugar a Juan Martínez Ramos, y en segundo lugar a D. Antonio Espinosa y Rebolledo; y para Ministro del Concejo a Domingo Sánchez Amorós; para Alcaldes de la Santa Hermandad, en primer lugar a Juan Torres Alarcón, y en segundo a Alfonso Sánchez Castillo; y para Diputado del Partido y Cortijada que llaman de Vertientes, nombro a Antonio Simón; y para Diputado del Partido y Cortijada que llaman de Matián a Antonio Ramírez. Las cuales dichas personas elijo y nombro para los citados empleos los que han de ser por tiempo de un año, contado desde el primer día del mes de enero del que viene de setecientos y setenta y cuatro, hasta fin de diciembre de él. En su consecuencia mando al Concejo, Justicia y Regimiento de dicha mi Villa, que estando juntos como se acostumbra en sus ayuntamiento, les admitan, reciban, hayan y tengan respectivamente en los referidos empleos, dándoles posesión de ellos y recibiéndoles el juramento acostumbrado, guardándoles y haciéndoles guardar todas las facultades, privilegios y regalías que les corresponden conforme los que hayan gozado los anteriores en dichos empleos, sin que les falte en cosa alguna, por convenir así al Real Servicio de Su Majestad y buena administración de Justicia, a cuyo efecto mandé despachar el presente, firmado de mi mano y sellado con el de mis Armas, y refrendado de mi infrascrito secretario de Cámara. En la ciudad de Granada, a diez y nuevo días del mes de diciembre de mil setecientos setenta y tres."
   (Sello)                                        El Señor de Cúllar.         
                                             Por mandato de su Señoría, D. Francisco Rodríguez.